martes, 16 de marzo de 2010

La oveja perdida


La parábola de la oveja perdida nos recuerda que Jesús no nos olvida y que es Él quien más nos quiere.
¿Cuántas veces hemos juzgado a la gente por...? Creo que muchas. Nos hemos enemistado con gente porque no es de nuestro partido político, o de nuestra religión. Le negamos dinero a gente porque pensamos que son ladrones, que no quieren trabajar. Dios no hace distinciones. Quiere que todos vayamos al cielo, quiere que todos seamos felices en esta tierra. Para Él, aquella gente que no cabe en nuestras limitadas mentes, es gente importante. Porque Él juzga por el alma, que es inmortal, por el alma que no tiene ni necesita dinero. Por eso Cristo, como buen Pastor, se alegra de encontrar esa oveja que se le ha perdido.

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